11 agosto 2008

CORRIDA DE EXPECTACIÓN... CORRIDA DE DECEPCIÓN


La corrida del año, la corrida social en la que todo el mundo del toro quería estar presente, en la que algunos removieron cielo y tierra para conseguir entradas y en la que no cabía ni un alfiler, resultó ser un auténtico fracaso, que le quitan la afición a cualquiera. Influyó todo... pero 'se llevaron la palma' los Cuvillos, desrazados y sin clase.
La corrida iba avanzando y a la vez el aburrimiento... impensable en un mano a mano entre José Tomás, estático, asustando al miedo y desafiando al dolor y Morante de la Puebla, inimitable, artista y barroco por naturaleza. El lote de Tomás fue malo y poco pudo hacer, aunque son destacables sus quites por chicuelinas y con el capote a la espalda, una tanda de estatuarios sin mover una zapatilla y el lado oscuro de la fiesta, una cornada en el gluteo derecho de dos trayectorias y un puntazo en la axila que le impedirá ir a Gijón, eso sí... sin abandonar el ruedo hasta que Morante no terminó con el infumable sexto.

Por su parte el de la Puebla, que tuvo que ser asistido aquejado de problemas respiratorios y falta de oxígeno, estuvo voluntarioso, nos dejó en la retina los momentos más importantes y bonitos de la tarde, muy quebrado, gustándose (lo que le dejaban), meciéndose y metiendo los riñones en cada pase, como él sólo sabe.
El resultado fue el siguiente:
Se lidiaron seis toros de Núñez del Cuvillo, justos de presencia y de pobre y distinto juego, deslucidos, sin raza y sin clase. El peor el quinto y el más manejable el cuarto.

. José Tomás: saludos, silencio tras aviso y saludos.
. Morante de la Puebla: saludos, saludos tras aviso y silencio.
Una tarde que pasará a la historia por el cartel, no por lo sucedido. Caras de decepción tanto de los toreros como del respetable, la del ganadero no la vi. En fin, una tarde en la que no se le puede quitar la razón al genio de Gallito de "Quien no ha visto toros en el Puerto, no sabe lo que es un día de toros", porque el ambiente era el que la ocasión requería... pero fallaron los toros, lo que demuestra una vez más que son los protagonistas, los que marcan la tarde y los que le dan verdaderamente el sitio que le corresponde al que se pone delante.

Inma León