Todo llega en la vida y a Agustín de Espartinas también le llegó el día de su alternativa en su pueblo, de mano de Espartaco, que ejercía como padrino, reapariciendo en el coso de su localidad natal y el Fandi, que hacía lo propio como testigo, antes seis astados de la gandería de Mª José Barral, bien presentados y de juego desigual, destacando el tercero, quinto y sexto.
Con la plaza casi llena y en tarde agradable, Agustín recibió al toro que lo hacía matador a portagayola y con la capa empieza bien, frente a un enemigo que se vino a menos y que en banderillas demostró bien poco. Tras intercambiar los trastos y brindárselo a su padre, Agustín, se muestra sereno y saca muletazos de calidad por el pitón derecho a un toro que por el izquierdo le dio pocas opciones. Con el sexto, el toro con más transmisión de la camada, se gustó con el capote en los medios, rematando con una buena media. Aprovechó el pitón derecho, realizando dos tandas en las que toro y torero, muy valiente por cierto, mostraron calidad y clase. El segundo toro del ya matador Agustín, se apagó pronto, sin embargo, al igual que en el primero, falló con los aceros, lo que no hizo posible un mayor triunfo en un día tan señalado. Sobrado de valentía y empaque torero, pero falto de carretón o de buena fortuna a la hora de entrar a matar.
Espartaco, el padrino de la ceremonia, topó con un lote prácticamente imposible. Al primero, un toro que no decía nada, soso y sin transmisión, que se lo brindó a su ahijado taurino, le arrancó muletazos de donde no los había, calando en el respetable, encantado de verle de nuevo vestido de luces. Con el segundo, nos mostró buenas pinceladas con la capa, sin embargo realizó una faena de muleta breve, porque el astado, muy peligroso por el derecho, no le dio opciones, avisándole continuamente. En fin, sin pena ni gloria, pasó Espartaco por Espartinas, eso sí, muy arropado por su público, que es muy importante en esto del toreo.
El Fandi, ya se sabe, se le espera en banderillas. El lote de la tarde, fue el suyo, sin nunguna duda. El primero llega a la muleta, con fuerza y transmisión, buen pitón izquierdo el de este toro que se desplaza largo, lo que permite al Fandi, hilvanar una buena faena, que tras una tanda de molinetes y una certera estocada, culminó con dos orejas. Al segundo, variado con el capote, intercalando unas ceñidas chicuelinas, lo mima en el caballo y de nuevo nos muestra su capacidad para colocar tres pares de banderillas que puso al público en pie. Con la franela, el toro, se rompe y va a más y el de Granada aprovecha la condición de éste a medias. Finalmente, cuaja otra faena, que tras otra buena estocada, también culminó en dos orejas.
En la plaza de toros de Espartinas, el resultado de la tarde fue el siguiente:
.Espartaco (grana y oro): una oreja y palmas
.David Fandila, El Fandi (amapola y oro): dos orejas y dos orejas
.Agustín de Espartinas, que tomaba la alternativa (blanco y oro): palmas tras aviso y oreja
Fuente: Inma León